Eucaristía

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA (Cuadernillo que se repartió en las jornadas y que complementa este esquema)

MONITOR:

Después de estos días aquí, compartiendo y debatiendo nuestras inquietudes y deseos, de ser testigos del Dios de la Vida en medio de esta sociedad. Es el momento de la fiesta, es el momento de celebrar y alegrarse por todo lo vivido y descubierto.
Desde la experiencia personal vivida ¿qué queremos celebrar en estos momentos? Digámoslo a ser posible con una palabra.

--intervenciones espontáneas—

En esta noche, Jesús nos convoca en torno a la mesa de la fraternidad, para llenarnos de su Palabra y su presencia. Dispongámonos a vivir gozosamente este encuentro.

CANTO DE ENTRADA

RITO INTRODUCTORIO

ORACION PRESIDENCIAL

LITURGIA DE LA PALABRA

MONITOR: En medio de esta sociedad, los creyentes estamos llamados a ser vasijas de barro, capaces de transparentar la imagen de Dios que acogemos en nuestro interior.

1ª LECTURA: 2ª DE CORINTIOS 4, 3-11

CANTO

MONITOR: Las comunidades cristianas, realizan su misión a la intemperie, en medio de todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, dando testimonio con nuestras vidas, de la apuesta de Dios por los más pobres y sufrientes, y lo hacemos sostenidos por la fuerza del Evangelio.

EVANGELIO: MATEO 5, 1-12

HOMILÍA: Comentarios a la Palabra.

ORACIÓN DE LOS FIELES

LITURGIA EUCARÍSTICA

OFERTORIO: Junto al pan y el vino ¿qué queremos ofrecer?

PLEGARIA EUCARÍSTICA

Te damos gracias, Dios y Padre nuestro,
porque, a través de tu Hijo, has querido compartir
las alegrías y los sufrimientos de la humanidad.
Te damos gracias por Jesús, siervo de Yahvé
y siervo de todos nosotros.
Durante su vida terrena recorrió las tierras de Palestina,
saliendo al encuentro de toda clase enfermos,
aquejados de dolencias y sufrimientos diversos:
endemoniados, lunáticos, leprosos.
Le seguía siempre una gran muchedumbre.
Así vivió en medio del pueblo, en el corazón de las masas,
compartiendo ese destino común de todos.
No sólo llamó bienaventurados a los pobres,
a los que sufren, lloran, padecen hambre
y persecución por la justicia,
a los hombres y mujeres de buena voluntad,
a los misericordiosos y limpios de corazón.
Él también fue pobre, lloró y fue perseguido
hasta padecer muerte en cruz.
Te damos gracias por todos los que,
nombrándote Dios o sin conocerte,
son disponibles en sus desprendimientos.
Te damos gracias, porque tu Hijo ha compartido con nosotros
el pan de su cuerpo y la sangre de su vida.
Por eso, con los bienaventurados
que nos han precedido
y con los santos de todo el mundo
cantamos un himno a tu gloria.

SANTO, SANTO

Santo eres, Señor,
porque has querido que tu Hijo, al encarnarse,
no quedara prisionero de las minorías de privilegiados
que llevan una vida aparte del pueblo,
al abrigo de toda incertidumbre y toda indigencia.
Él fue solidario con ese pueblo
que componen las personas sin privilegios, sin herencia,
sin las posiciones ni las armas de las clases pudientes.
Fue también solidario de sus deseos de libertad,
de sus ansias de emancipación;
más aún, Él encendió la gran llama de la esperanza mesiánica
prometiendo la redención
a todos aquellos que luchan por la fraternidad
y la destrucción de toda barrera de odio o división.
De hecho, con su vida, empezó a realizar ya
esa nueva realidad de justicia y reconciliación.
Pero las fuerzas del mal se levantaron contra Él,
para defender las posiciones adquiridas,
ante la amenaza que el Mesías significaba para ellas.
Recordamos, Padre de todos,
la muerte de tu Hijo y su resurrección.
Hacemos memoria
de sus promesas mesiánicas de bienaventuranza
y te damos gracias por la Buena Nueva que nos trae.
Envíanos su Espíritu para que nunca desfallezca nuestro ánimo.
Envía tu Espíritu a tu Iglesia
para que no sea una comunidad de sabios,
ni de poderosos, ni de aristócratas,
sino una reunión de gentes humildes,
que saben comprender y acoger el don de lo gratuito,
el don de la salvación.
Que tu promesa de bienaventuranza
no la entendamos milagrosamente,
como si tu gracia fuera una solución de los problemas
que hemos de resolver nosotros.
Que tu Espíritu nos haga vivir la fe
como una confianza en tu presencia
y una esperanza en la promesa de tu venida,
así como una toma de conciencia
de nuestras propias responsabilidades.
A Ti, Padre, te dirigimos nuestra alabanza
y proclamamos tu gloria
por los siglos de los siglos.
AMÉN.

RITO DE LA COMUNIÓN

PADRENUESTRO: Invitación a rezarlo con las manos unidas.
La experiencia de sentirnos hijos e hijas de Dios, nos hace mirar la realidad y las personas, con los mismos ojos de amor y ternura con que Dios nos mira. Por eso en esta noche nos atrevemos a unir nuestras manos para expresarles juntos el Padrenuestro.

RITO DE LA PAZ

COMUNIÓN - CANTO

ACCIÓN DE AGRACIAS

BENDICIÓN

CANTO FINAL

PADRE NUESTRO DE TOD@S

Padre nuestro
de los seis mil millones del mundo entero,
de lo que creen en Ti
y de los que no te conocen,
de quienes no son queridos y hemos abandonado.

Que estás en cielo
en la familia, en la comunidad,
en todo hombre y mujer,
en nuestra historia y en nuestra sociedad,
en las iglesias y en los suburbios,
en nuestros sueños buenos
y en tus dones compartidos.

Santificado sea tu nombre
con cantos, danzas y celebraciones,
con proyectos de solidaridad y palabras buenas,
y, sobre todo, con la defensa de la vida,
porque tu gloria está en que los pobres vivan.

Venga a nosotros tu Reino
y a nuestros hermanos del Tercer Mundo,
de la iglesia pobre y de los que no tienen patria.
A los que viven seguros,
y a los que no tiene nada,
venga tu Reino de paz y justicia,
de igualdad y tolerancia,
de bienestar y trabajo.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
que los derechos humanos sean respetados,
dentro y fuera de la Iglesia.
Que los que tienen poder sean servidores,
que nuestra voluntad no se endiose,
que a tu Espíritu no le cortemos las alas.

Danos hoy nuestro pan de cada día
a los dos tercios de la humanidad que pasa hambre,
a los que trabajan para que todos tengan parte en tus bienes,
y a los que no te piden, porque tienen de todo,
dales cada día hogazas de necesidades.

Perdona nuestras ofensas
las que te hacemos cuando no te acogemos
en tus hijos e hijas más pobres y débiles.
Las que te hacemos condenando a la sociedad
olvidando que tú vives en el centro de ella.
Y también las que te hacemos matándonos
lentamente con rencores, envidias y mentiras,
venganzas, prepotencias e injusticias.

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
gracias, Padre, por pedirme decir esto.
Que aprenda a perdonar como Tú perdonas,
sin rechazar tu propio perdón
poniendo condiciones.

No nos dejes caer en la tentación
de perder la esperanza de tu Reino prometido,
de acumular caducos tesoros,
de vivir ambigua y superficialmente,
de olvidar que todos somos hermanos.

Y líbranos del mal
sobre todo del mal de cambiar tus planes,
de creernos poseedores de la verdad,
de no construir la hermandad,
de creernos siervos o señores
y maldecir así tu nombre.

Amén.

TU LUGAR ES EL MUNDO

¡El mundo!
El mundo es el lugar donde estás Tú.
Y no las nubes
ni los cielos,
ni el recinto sagrado
de los beatos y los santos.

A ti te va la vida,
la fiesta,
el vino y las manos callosas
de l@s que construyen el mundo.
A Ti te va todo lo que sea crecer,
avanzar,
ir más lejos,
hacer más Humanidad.

Tú quieres estar bien en medio,
en el centro de la vida,
en el corazón de la persona
y de la sociedad.
Nosotr@s nos empeñamos en ponerte aparte.
O fuera o dentro.
O en las nubes o en la intimidad.
O encima o debajo.
Siempre sacándote del mundo.

Te llevamos a la periferia.
Pero no te vas del centro.
Te sitúas en las entrañas de la vida.
Allá donde se juega
el futuro de la Humanidad.
Allá estás Tú,
siempre en medio,
impertérrito,
sin que te afecten los olvidos,
las exclusiones
o la marginación.

¡El mundo!
El mundo es tu sitio.
Ahí es donde tenemos que buscarte,
y no en los nichos de los santones
ni los templos de los dioses.
Que Tú no eres un Dios de vitrina.
Eres lo bastante fuerte como para resistir
en la primera fila de la lucha,
donde silban las balas
y levantan montañas de escombros
las bombas.

¡Ahí es donde tenemos que buscarte,
con Jesús, el Mesías de los pobres!
Meternos en la refriega
y combatir a tu lado
para encontrarte como un guerrero más
luchando con los pobres.

Y luego cantar contigo
la canción de la victoria.
Y hacer fiesta.
Y gozar en el hogar con nuestros hijos e hijas.
Y en la taberna.
Y en el trabajo.
Siempre contigo.
Mañana te tendremos más en medio.

(Patxi Loidi)